lunes, 11 de octubre de 2010

TINZÁ: La Leyenda del Guerrero Olvidado


Era la época del apogeo del Imperio Inca, época de espectaculares batallas, interminables hazañas y grandiosas conquistas, la mayoría de estas, relatadas por los historiadores. Pero esta, es la historia de Tinzá, la cual no aparece en ningún libro y mucho menos se sabe sobre su leyenda, este joven valeroso que decidido a cambiar su destino y la de un Imperio, alcanzó la gloria. Formó una gran legión de guerreros, los cuales, caprichosamente, el destino hizo que el mundo olvidara.

Tinzá era el mayor de tres hermanos, vivía en el campo, alejado del bullicio de la ciudad; a diferencia de sus hermanos, Enapay y Cíkala, el no se integró al Ejército Imperial, ya que después de un arduo entrenamiento y capacitación en el arte de la guerra, decidió dejar la vida militar y vivir en paz. Sin lugar a dudas, él era el mejor guerrero en el Imperio, pero eso, solo él y sus hermanos lo sabían… o eso creían.

Al cumplir los veinticinco años recibió la visita de sus hermanos, los cuales le contaron que pronto marcharían hacia el campo de batalla, pues ejércitos desconocidos y fuerzas misteriosas venían invadiendo y aterrorizando parte del territorio incaico. Tinzá, contento, por la ilusión que tenían sus hermanos de poder luchar por su reino, pero a la vez temeroso, por las barbaries que se suscitan en el campo de batalla, les dió un consejo: “Deben recordar, ante todo, que ustedes son hermanos, y uno debe proteger siempre al otro, peleen con el corazón, pero también usen la razón, recuerden que el verdadero guerrero no es el que asesina más hombres, sino el que salva más vidas”, y dándoles un fuerte abrazo, los vio partir.

Una semana después Tinzá trabajaba tranquilamente en sus tierras, cuando de pronto un emisario del Ejército Imperial llegó. Tinzá se paralizó, se puso frío como la nieve más pura de los andes, presagiaba lo peor. Sin embargo, el alma le regresó al cuerpo cuando escuchó al emisario decir: “Señor, sus hermanos, junto a otros soldados, han sido tomados prisioneros por las hordas enemigas, no sabemos exactamente donde se encuentran, pero le aseguramos que siguen con vida, tenemos hombres trabajando en eso, le solicitamos nos apoye en la búsqueda y se enrole a la Legión Armada”. Tinzá entró en un dilema, él estaba cansado de las batallas y guerras sin sentido, ya no tenía la necesidad de luchar para que el Impero se expanda, pero esta era otra situación, de él dependían la vida de muchos hombres, en especial, la de sus hermanos. Fue así que se convenció y sin titubear dijo: “No crean que hago esto por el Inca, lo hago por mi nación, por mi familia y por mí, regresaré cuando encuentre a mis hermanos, no lucharé más después de eso”.

Tinzá fue escoltado hasta el mismísimo Coricancha o Templo del Sol, donde quedo directamente ante la presencia del Inca Huayna Cápac, quien le dijo: “Valeroso guerrero Tinzá, hijo de Nayati, portador de la sangre guerrera del Tahuantinsuyo, te ordeno reclutar a los guerreros más fuertes de nuestra nación, pues el enemigo al que nos enfrentamos es muy poderoso, como nunca antes hemos visto en nuestras tierras. De ti depende la victoria en esta guerra, de ti depende el honor y la gloria de nuestro gran Imperio, ve y triunfa por el sagrado Inti”. Después de un pequeño silencio en la sala, Tinzá habló: “Yo no vengo a luchar por la victoria, yo vengo a pelear por la paz del Imperio, estoy aquí para rescatar a mis hermanos y a los inocentes que han sido tomados prisioneros; la gloria, el honor y la grandeza no me interesan”. Ante esa respuesta Huayna Cápac se sintió ofendido, pero no reaccionó, solo le ordenó empezar la búsqueda de los guerreros que lo acompañaran a la batalla, pues en el fondo, Huayna Cápac necesitaba que Tinzá este de su lado para llegar a concluir sus planes.

A la mañana siguiente Tinzá empezó la búsqueda de los nuevos compañeros que conformarían su Legión, a la cual la gente llamó: “Wakhan Helaku”, que significa “sagrado resplandor”, ya que en ellos recaía la última luz de esperanza para el Imperio.

Tras recorrer las principales ciudades y cuarteles militares del Imperio, Tinzá, reclutó a los siguientes guerreros:


- Chetán: Que poseía la visión de un halcón.

- Hacheji: Tenia la bravura y astucia de un lobo.

- Nodin: Capaz de controlar el viento a su antojo.

- Tadito: Veloz como un rayo.

- Inyanhe: Fuerte como una montaña.

- Nirvelli: Controlaba el agua en todos sus estados.

- Ohanzi: Podía esconderse entre las sombras.

- Wakínyan: Controlaba el fuego.

- Yuma: Era una de las hijas del Inca Huayna Cápac, tenia muchos conocimientos de magia y hechicería. Se enroló en secreto.


Fue así, que estos diez valerosos guerreros, la Legión “Wakhan Helaku”, con Tinzá al mando, emprendió el viaje hacia el campo de batalla, donde los esperaban grandes aventuras y misteriosos peligros.

Como era de esperarse, los enemigos ya estaban enterados del nacimiento de esta nueva Legión de grandes y valientes guerreros, es por eso que poco a poco fueron enviando armadas para hacerles frente y no permitir su llegada al campo de batalla. El error de los enemigos, fue subestimar a los “Wakhan Helaku”, ya que por mandar guerreros de nivel raso, estos eran derrotados con facilidad, de este modo perdieron gran cantidad de hombres y su Ejército Invasor se iba reduciendo.

Parecía que la victoria estaba asegurada para la naciente Legión Inca, pero no había que entonar el canto del triunfo tan pronto. Llegó el día esperado por todo el Imperio Inca, por fin los “Wakhan Helaku” llegaron al campo de batalla, un lugar llano y extenso, rodeado por verdes montañas, repletas de vegetación, q yacían, por espacios, manchadas de sangre y dolor. Pero se llevaron una gran sorpresa al encontrar solamente los cuerpos sin vida e inertes de sus compatriotas. Ellos se preguntaron: “¿que ha pasado?, ¿y el Ejercito invasor?, ¿Dónde está?, ¿habremos triunfado ya?”, fue justo en ese momento de confusión, que se empezaron a escuchar sonidos parecidos a los truenos en una tormenta, gritos de guerra jamás entonados en estas tierras, cantos y amenazas que atemorizarían al mas valeroso de los soldados.

Los “Wakhan Helaku”, alzaron la mirada, y vieron algo que jamás imaginaron ver en sus vidas. Los invasores tenían unas bestias de gran tamaño, capaces de escupir fuego y volar, “son dragones” dijo Yuma, la hija del Inca, “he escuchado de ellos, pero solo en leyendas, ellos habitan en lo alto de las montañas heladas de tierras lejanas cruzando el gran lago, nunca pensé que existieran, o por lo menos se alejaran tanto de su hábitat”, tras un pequeño instante de análisis, Tinzá dio la orden: “ Ya saben que hacer, todos somos un equipo, cada integrante tan importante como el otro, sigamos peleando hombro a hombro y saldremos victoriosos de esta, “Wakhan Helaku” ¡ataquen!”.

Cada uno de los guerreros dio lo mejor de si, aplicando las técnicas aprendidas durante años de duro entrenamiento, trabajando en equipo lograron vencer a las bestias, aunque también dejaron sangre, sudor y lágrimas en la batalla. Luego vino enfrentar al centenar de hombres que quedaban aun conformando al Ejército Invasor, se libró a cabo una gran contienda, pues estos últimos eran los soldados más fuertes de su Reino.

Los “Wakhan Helaku”, al mando de Tinzá, salieron victoriosos y a la vez algo lesionados de la batalla. Pero, posiblemente, lo peor aún estaba por venir. Por fin el Dios-Rey del Ejército Invasor dio la cara, se hacia llamar Dasan Elu que significaba: “Gobernador lleno de gracia”; y tenia dos Guardianes Reales: Otaktay, quien jamás había sido derrotado, y Sahale, del que se decía era un ser superior. Entonces todo se reducía a esto, el futuro del Tahuantinsuyo se regiría entre estos pocos hombres, esta pequeña contienda resolvería el destino del Imperio Inca.

Bajo el ardiente sol del mediodía, la pelea se desarrollaba con cautela, cada guerrero estudiaba al contrincante, nadie bajaba la guardia ni se decidía a atacar. Dasan Elu, era un observador privilegiado, pues él no lucharía hasta que derroten a sus Guardianes Reales. Nadie se movía, todos permanecían congelados bajo un mar de tensiones, hasta que Dasan Elu exclamó: “Otaktay, Sahale, ¡acaben con ellos, muestren su verdadero poder, y no se guarden nada!”, tras las ordenes, los Guardianes arremetieron con todo su poderío, a gran velocidad. Es así que empezaron a derrotar, uno por uno, a cada miembro de la Legión Inca; pero no se percataban del daño que recibían, poco a poco los “Wakhan Helaku” iban magullando los cuerpos de los Guardianes, hasta que lograron derrotarlos, pero pagando muy caro, pagando con la vida de ocho de los guerreros, solo Tinzá y Yuma quedaron con vida, pero con muy pocas fuerzas para la batalla final.

De pronto, sin darles ni un segundo para respirar, Dasan Elu se lanzó al ataque, emprendió con toda la fuerza que tenia a terminar de una buena vez con la poca vida que les quedaba a los guerreros del sol. Sin pensarlo dos veces, Tinzá protegía a la hija del Inca, pues su corazón se lo ordenaba, no dejaría que nada malo le pase a la mujer que le hizo conocer ese extraño sentimiento dentro de él.

Al parecer, ya todo estaba perdido, no había nada más por hacer, “el momento del fin ha llegado”, exclamó Tinzá. De repente un gran resplandor irrumpió todo el campo de batalla, Yuma estaba rezando, y el Dios Inti escuchó sus ruegos, mandando un rayo de luz directamente a Tinzá, quien recuperó las fuerzas y recibió una nueva arma, La Espada Sanuye, la cual tenia la capacidad de cortar todo, ya que el filo de esta ardía a la misma temperatura que el sol.

Alrededor de Tinzá se veía un gran resplandor de energía que emanaba de él, toda la furia contenida dentro de su alma se desató. En un abrir y cerrar de ojos Tinzá llegó al frente de Dasan Elu, lo miro fríamente, y acabo con él de un solo golpe. Dasan Elu cayó derrotado, y moribundo dijo: “Nunca pensé que me cruzaría contigo, creí que solo eras una leyenda, pero en realidad si existías, eres el legendario “Hijo del Sol”, eres el verdadero gobernante”, al escuchar esto Tinzá no le tomó importancia, él solo estaba preocupado por Yuma, quien fue rápidamente corriendo a su encuentro.

Los dos se quedaron mirando el uno al otro, sonriendo, pues todo ya había terminado, solo era cuestión de tiempo encontrar a los hermanos de Tinzá y los demás prisioneros. Ahora que Dasan Elu había muerto, el rescate seria más sencillo.

En ese instante, Tinzá cogió las manos de Yuma y le dijo: “No se lo que me pasa, dentro de mí siento que algo esta creciendo, algo extraño que nunca antes sentí, y todo es por ti, te aprecio más que a mi libertad, eres mi complemento”, Yuma sonrió, y le contestó: “Siento lo mismo por ti, quiero ser tu compañera en esta vida, y que tu seas el mío”, lentamente se acercaron y sellaron su palabras con un beso. Pero de repente miles de flechas llovieron desde las alturas de las montañas, era el Ejército de Huayna Cápac, pero al mando de este se encontraba Huáscar, hijo del Inca.

Tinzá y Yuma, yacían heridos mortalmente en el campo de batalla, confundidos no entendían lo que sucedía, y ahí fue cuando Huáscar habló: “Oh valeroso Tinzá, tú al que mi padre creía el mejor guerrero de todo el Imperio y futuro soberano, fuiste tan fácilmente engañado por mí. Tus hermanos nunca fueron tomados prisioneros, yo los mande a matar. Sabia que por ellos si vendrías al campo de batalla y derrotarías al enemigo, ahora, yo regresare victorioso, diré que no pudieron sobrevivir a la batalla y me quedare con la gloria, además, me convertiré en el heredero directo al trono, la verdad creo que hasta debería agradecerte, pero no me siento con la obligación, y a ti hermana, disculpame, no sabia que te encontrabas aquí.” Lanzando una carcajada de odio se marchó.

Fue así que la leyenda de Tinzá y su gran Legión de guerreros nunca fue conocida. Sus restos aun esperan en los andes ser descubiertos algún día, aún su alma busca venganza, esperando que muy pronto su leyenda salga a la luz. Aún su corazón late por Yuma, esperando que tú proclames su legado.

EL EQUILIBRIO DE UNA AMISTAD ISÓSCELES

"Martín (Fanete), Jonathan (Wambrillo), Jan (Dayvis) y yo"

En la vida de un adolescente el entorno siempre define su comportamiento, es gracias a él que la personalidad del muchacho va tomando forma. Uno puede llegar a tener muchos amigos, pero solo algunos serán los elegidos para entrar en ese círculo de confianza que formamos alrededor de nosotros. Teniendo en cuenta todo lo dicho, tal vez mi historia sea más entendible y comprendan que no siempre nos llevamos bien con las personas que son iguales a nosotros, ni con las diferentes, sino todo lo contrario.

Empezaban las clases en la universidad, era una mañana fría de agosto del 2009 y tenía que llegar antes de las 7:30, todo un periplo épico el de Chaclacayo a Los Olivos. Como todo primer día sentía un temor y a la vez entusiasmo por conocer nuevas personas, “¿quién sabe?” – me decía – tal vez por ahí este el amor de mi vida, o mi futuro socio en los negocios. Todo era nuevo de ahora en adelante, “¿qué nuevas personalidades tendría que afrontar?”, pensaba yo en el camino.

Es verdad que conocí a casi todos los compañeros del salón, pero solo algunos me inspiraron confianza, y en la actualidad solo algunos sobrevivieron a la batalla dentro de la universidad (uno jalo curso - amigo Jonathan la próxima hablare de todos -, otro fue atrapado por una chica - Jesús, en el buen sentido de la palabra - y el otro desistió de seguir la carrera - saludos en la distancia, Hugo Xonto). Ahora solo tengo dos camaradas: Jan, alias “El Dayvis” y Martin, alias “Fanete”. Tal vez esto no suene modesto pero, me jacto de ser el líder en este moderno trío de mosqueteros, aunque cada uno tiene sus momentos de gloria y dolor.

Empezare por describirlos y entenderán el por qué del título. “Dayvis” es el menor, tiene 18 años, es palabrero, amiguero y siempre encuentra un motivo para estar “jodiendo”, aunque lo hace en buena onda, a veces se le pasa la mano, en especial contra “Fanete”, quien es más reservado para molestar, tiene 20 años, es de correa ancha, sino hace rato se hubiera aburrido de ser nuestro amigo. Si hay algo en que no se diferencien son las ganas y aptitudes para el estudio, siempre están colaborando.

Por mi parte siempre trato de ponerle orden a esta amistad tripartita, aunque a veces no me controle y también termine vacilando mucho a “Fanete”, pero él es una gran persona y siempre esta presente cuando lo necesitamos, pero eso si, cuando se molesta es difícil disculparse con él, claro que no hay nada que un par de “chelitas” puedan solucionar. Con “Dayvis” si es otra cosa. A él tengo que controlarlo para que no se gane problemas en vano, ni con nosotros, ni con los demás, aunque a veces me contagio y terminó igual que él.

Tenemos las personalidades bien marcadas, “Dayvis” es el molestoso, el “florero”, el palomilla, también diría el mujeriego pero le hace falta algo. “Fanete” es el paciente, el tolerante, y hasta cierto punto temeroso. Yo soy el nexo entre estas dos personalidades, siento que depende de mí el mantener viva esta amistad tan agradable y provechosa para los tres, claro que no me considero el centro de atención o algo parecido, pero si se que juego un papel importante en esta “relación”.

Creo que en el futuro seguiremos siendo los mismos, hemos pasado por tantas cosas: entre alegrías, tristezas y problemas, que no es posible que exista algo que nos distancie. Además, formar nuestra propia empresa, es un tema que no falta en nuestras conversaciones. Así que si seguimos manteniendo ese equilibrio, cual triángulo isósceles, en nuestras personalidades, será difícil que dejemos de ser amigos. Por eso nuestra religión es, cual Mosqueteros de la antigua Francia: “Uno para todos, y todos para uno”.

martes, 28 de septiembre de 2010

EL AMOR NO SOLO ES CIEGO, TAMBIÉN ES LOCO Y TONTO



Entre los estudios, el fútbol y la música, siempre hubo un momento para amar en mi vida. Era un espacio corto, a veces no alcanzaba para dar lo suficiente, mucho menos para recibirlo e imposible disfrutarlo. Por eso mis amores eran periódicos, no lo digo por tener uno diferente cada día, sino que me “enamoraba” cada cierto tiempo, casi planificado, pero como sabemos el amor no se planifica. El amor llega y punto, y de que forma llega, nunca se sabe hasta que ya te atrapa.

Casi ya se cumplía un año de conocerla, entre break, chat y teléfono transcurría la rutina de amistad con una compañera de estudios. En mi cabeza rondaban los nombres de varias chicas, mas no el de ella. No les venderé floro diciendo que me enamore a primera vista, lo nuestro fue algo como: “a largo plazo”. Claro que siempre fue una amiga especial. Más que eso, una camarada de travesuras, era mi “causa”, le decía: “Loka”. Hoy solo se lo digo de cariño y en diminutivo.

Al principio toda conversación que teníamos giraba en torno a los trabajos, tareas o monografías. Pero con la ayuda del padre tiempo creció algo más en nosotros, ya no solo éramos amigos dentro de la universidad, nuestra confianza por fin cruzó las puertas del campus universitario, cruzó hasta las del campus virtual. Ahora nos conocíamos mejor, pero aún no había nada entre nosotros, seguíamos siendo los mismos, solo que más pendientes y preocupados por el otro.

Todo empezó como jugando. Cada uno tenía los típicos problemas existenciales de la edad. Confundidos, decidimos salir por primera vez a solas. Empezamos conversando de sus problemas, la pegue de filósofo e intente aconsejarle, yo la miraba y ella también, un pequeño corto circuito nos atrapó. Fue entonces que la relación de amigos se iba transformando en algo más fuerte, y nosotros no nos dábamos cuenta aún, o tal vez no queríamos volver a sufrir, y peor con alguien a quien estimamos tanto.

Aquel día por primera vez sentí un beso suyo, bueno más que uno, algunos. Lo logre a partir de un simple juego, tenia que arriesgarme, aunque ahora se que ella también lo deseaba, pero en ese momento me envolvía el miedo, temía malograr todo lo que habíamos logrado hasta ahora, apreciaba mucho su amistad como para perderla, pero eso que crecía dentro de mí fue más fuerte. Tome un vaso de cerveza para agarrar valor y se lo pedí, ella se acercó lentamente y suspiró. Yo solo cerré los ojos y me sentí morir en sus labios.

No volvimos a salir en mucho tiempo, ni siquiera a conversar, los dos teníamos vergüenza de lo que pensara el otro. Pasaron unos meses y llegaron las vacaciones, pero una semana antes de empezar las clases tuvimos otra “cita” sin pensarlo, todo sucedió muy rápido. Fue como si viviéramos nuevamente la primera salida juntos, todo encajo perfecto a como paso la otra vez, casi era un deja vu, excepto que ahora el beso fue espontaneo. Yo ya estaba seguro que ella era a quien buscaba y no me había dado cuenta.

Con el reinicio de las clases me lleve una sorpresa, tantas ilusiones reuní en ese instante que la desilusión fue más grande aún. Ella me ignoraba, o por lo menos yo lo creía así. No entendía a que se debía, pero algo malo habré hecho, pensaba yo. Aunque me crean loco, converse a solas conmigo y me convencí de evitarla lo más que pueda, tal vez sin mi presencia se de cuenta que era importante para ella, o yo deje de sentir lo que despertó en mi, me decía. Al fin y al cabo ya no tenía nada más que perder.

Durante dos semanas cuando la veía, solo la saludaba y seguía mi camino, poco a poco me di cuenta que ella esperaba algo más, pero yo tenía una “jugada” que seguir. Fue así que no resistió mi nueva “forma de ser” y me reclamó por ello. Yo no sabía que decirle, inventaba excusa y media sin resultado alguno, hasta que solté todo aquello que me apretaba el pecho, le dije que es lo más importante para mí y que la necesito a mi lado para seguir avanzando en la vida. Ella me besó, me dijo que era un tonto y que también me quería a su lado. Fuimos a su casa de la mano, pero esa ya es otra historia.

sábado, 11 de septiembre de 2010

DEL VIENTRE DE LA "RICA VICKY" AL PUPITRE DE VALLEJO


10 años. Medio camino de lo que he recorrido hasta hoy. Media vida entre chicha, cerveza, “chairas” y fútbol. Una década cobijado en las faldas de aquel “épico” cerro San Cosme, lleno de casas, callejones y escaleras, aquel lugar conocido como “La cuna de Papá Chacalón”, exactamente en el “Rico Bondy”, barrio ubicado en pleno corazón victoriano, pero yo soy crema hasta los huesos.

Escribir mi dirección fue lo primero que aprendí en el colegio, “Pasaje Carlos Bondy, 2164, interior 3 – La Victoria”. Yo vivía en uno de los tantos corralones que había a lo largo de aquella calle. Esa calle que más parece una trampa, ya que solo hay una entrada y una salida, pues el Pasaje Carlos Bondy tiene forma de herradura.

¿Quien fue Carlos Bondy? No tenía la más mínima idea. Recién (gracias a este artículo) descubrí que fue un Alférez de la Marina que luchó en la guerra del Pacífico. Pero mi barrio no tenia nada de aquel héroe anónimo de nuestra historia, al contrario la mayoría de personajes eran antagonistas; los mayores con múltiples ingresos a los penales más “faites” de la capital, y los chicos iban y venían de “Maranguita”, pero para mi, eran personas de buen corazón.

Hasta ahora no comprendo como no caí en aquel abismo, aquel al cual mis amigos fueron arrastrados por una gran ola de vicios. Me pregunto y me respondo: “Será por mis padres, ya que inculcaron valores en mi, o será porque ver aquel entorno me motivaba a no quedarme ahí”. Aun me pregunto y me respondo y no satisfago mis dudas, solo se que a veces me dan ganas de volver.

Cada sábado era una fiesta, la calle se cerraba, se armaba un escenario y Chacalón cantaba. Las personas de diversas partes de Lima se reunían para ver a su ídolo entonar aquellos himnos del provinciano migrante, aquellos himnos con los cuales crecí y aprendí a comprender la música popular. Y aunque ahora me inclino más por el rock, no puedo negar que la guitarra del gran Nicanor despierta sensaciones en mi interior.

Recuerdo con nostalgia a mi camarada de travesuras y pendejadas: “Quique”, el mejor arquero que he conocido, hincha de Alianza Lima – ya lo sabemos, nadie es perfecto – es dos años mayor que yo, cursaba la secundaria la última vez que lo vi, y en la actualidad no se nada de él. También puedo recordar a los demás miembros de la “pandilla”: Pepe, “cabezón”, “boquita”, “ñoñon”, Darwin, “gato” y “pulguita”, era una ley en el barrio que cada uno tenga su “chapa”, la mía me la reservo.

Cada tarde nos reuníamos a jugar fulbito en la pista y luego nos sentábamos en la vereda del colegio del barrio a esperar que lleguen los camiones cargados de verduras. Mi barrio estaba a una cuadra del mercado mayorista y nos encantaba escondernos debajo de los camiones, que llegaban por montones, para sacarnos algunas verduras que caían a la hora que los descargaban. Una vez que caía la noche partíamos con nuestro botín a vendérselo al bodeguero del barrio, más conocido por sus bigotes como “Don Ramón”.

Nunca llegamos a reunirnos en la esquina, esa zona era para los más grandes, y si alguien pasaba por ahí “perdía”, claro que nunca se meterían con alguien del barrio, pero siempre había cierto temor al caminar por ahí, en especial por la noche. Los robos a los transeúntes era cosa de todos los días, ya me había acostumbrado a ver eso, pero jamás llegue a ver una pelea de pandillas, solo escuchaba los gritos y pedradas desde mi casa, todavía me emociona la idea de ver una.

Con el nuevo milenio llego la oportunidad de mudarme, y así lo hicimos, mis padres lo decidieron pensando que era lo mejor, pues yo ya estaba entrando a la adolescencia y debía cambiar de entorno para cambiar mi visión de la vida. No se si fue lo correcto, aunque algunos de mis camaradas están presos y otros en mejor vida, yo extraño los carnavales con barro y pintura en mi barrio, las navidades con chocolatadas y regalos en la parroquia, los desfiles de fiestas patrias y las tardes de juego junto a mis amigos, esas tardes en las que jamás pensé entrar en alguna universidad (creo que la UCV ni existía), cuando mi anhelo más grande era poder “huevear” en la esquina de mi barrio.

domingo, 4 de julio de 2010

UNO DE CUATRO, Y CON TRAMPA


Simplemente una ilusión. Dígame cibernauta si también no se emociono con creer que los “sudacas” éramos superiores en Sudáfrica, y que esta copa, sí o sí, regresaba a América. Dígame usted si no se ilusiono al ver un Brasil aguerrido y con chispazos del “jogo bonito” de siempre, o a esta Argentina “ofensiva”, comandada por nada menos que Diego Armando Maradona. Sin olvidarnos de los paraguayos y uruguayos, guerreros por naturaleza, y ahora sumado al buen fútbol que desarrollaron, eran de temer.

Sudamérica inflaba el pecho de orgullo tras cada partido de sus selecciones. Sus cinco representantes avanzaron a los octavos de final y cuatro de ellos a cuartos (recordemos que Brasil eliminó a CHILE, fratricidio continental.) Teníamos cuatro entre los ocho mejores. Éramos superiores, o por lo menos lo sentíamos así ¿no? Lastima que “todo tiene su final, nada dura para siempre” o aunque sea hasta el partido final. Pues dígame, ¿Quién no soñó con una final Brasil – Argentina? De ensueño.

Supongo que todos se preguntan en que se fallo, o buscan a un culpable al cual machacar. Pero la culpa esta en nosotros, por ilusionarnos con unos equipos, que la verdad, no eran superiores a los Europeos. Sino piense y recuerde. Antes de llegar a octavos ningún sudamericano paso por su “prueba de fuego”, digamos que la tuvieron fácil. El único que la pasó fue Chile al enfrentar a España, y por poco casi son eliminados por los hijos de la Madre Patria.

Y si me quiere hablar de Francia, Italia o Portugal, solo son una caricatura de lo que representan en la historia del fútbol mundial. Hoy por hoy, los equipos que están dando la hora son España, Alemania, Holanda. Y se preguntará ¿por qué? Y le respondo. Porque ellos si son “equipos” en todo el sentido de la palabra. No dependen de un solo jugador. Como si lo hacen las selecciones sudamericanas. Esa es la gran diferencia. Es la causa de que estén en semis.

Seria muy extenso analizar equipo por equipo. Pero tratare de resumirlo.

BRASIL armó un equipo de la mitad hacia atrás, “defensivo” como Dunga… perdón, como nunca. Toda la responsabilidad del ataque recaía en Kaká, sino recuerde a ese Brasil sin ideas que enfrento a Portugal. Por su parte HOLANDA cuenta con un Robben, un Van Persie, un Sneijder y un Van der Vart porsiacaso. Todos complementando al otro en el ataque. En defensa ni que decir, orden total. Digno equipo para disputar la final.

Con ARGENTINA lo mismo. Maradona quiso que Messi se transforme en el “Diego” del ´86 y se tire todo el equipo al hombro. Todos jugaban para Messi. Si la pelota no pasaba por él, no podía ser gol. La “Messidependencia” en su máxima expresión. En cambio ALEMANIA – que lindo juega Alemania cuando quiere – cuenta con Özil, Müller, Podolski, Schweinsteiger, que se devoran el mediocampo y agarran la lanza a la hora de atacar. Por su parte Klose se encarga de meterlas todas (por algo ya esta a un gol de igualar a Ronaldo en ser el máximo goleador en los Mundiales), y la defensa comandada por el capitán Lahm es una de las más sólidas.

Quizás PARAGUAY sea la selección que más se asemeje al planteamiento “europeo”, pero le falto los “pensantes”, aquellos que entre toque y toque te generen las más claras. No todo es defenderse con uñas y dientes, y jugar al pelotazo haber si en una la meto. ESPAÑA con su juego conocido, respetando a la “redonda”, con su clásico “toca y corre”, sino miren como fue el gol, que al final, elimino a los guaraníes. Ya todos sabemos como juega España. Aunque le costo mucho hacerse con la victoria. Mis respetos a Paraguay.

De URUGUAY no se que decir. Estaban haciendo un buen papel, aunque le tocaron equipos accesibles, siempre demostraron que eran superiores. Pero esa “viveza” de Luis Suárez opacó todo el buen trabajo que estaban haciendo. Lastima por los charrúas, pero ya están en semifinales. Para GHANA, una de los Yaipén: “A llorar a otra parte”.

Creo que me extendí demasiado. Solo espero que en Brasil 2014 si se cumpla esa ilusión y la copa se quede por estos lares. Y mi máximo anhelo, ojala mi querido PERÚ este entre las 32 selecciones que irán – Por favor Markarian - Por ahora, toda Sudamérica deposita sus “esperanzas” en las manos de Luis Suárez y compañía… perdón, en sus pies. A nada.

jueves, 1 de julio de 2010

UN DÍA EN LA TRINCHERA "U" NORTE

UN DÍA EN LA




“Ya levántate oe, tú dijiste que hoy si iríamos”- me despierta mi hermano.

Es domingo, dos de la tarde, y descansaba en el único día libre de la semana que tengo. Por un momento no entendía nada, aún sigo adormilado, pero al verlo con la camiseta “crema” en la mano, de un golpe me paro y le digo:

- “¡¿Hoy juega la “U” no?! ¿Qué hora es, qué hora es?”
- “Son las dos, apúrate tenemos una hora para irnos”.
- “Ya ya, espérame abajo, me cambio y vamos”.

Ya hace meses que venia con la idea de meterme a la barra de Norte, así sea por un día. La curiosidad por sentirme un “barra brava”, de alentar al equipo a capa y espada, y de agarrarnos “pico a pico” con la barra contraria rondaba en mi cabeza, y más aún en la de mi hermano, un adolescente de 14 años.



Era el 23 de mayo, partido por la decimoquinta fecha del descentralizado, el rival a enfrentar los “gansos” del Sport Boys. Que mejor rival para levantar cabeza, o por lo menos eso esperaba. Además que tenia sed de venganza, pues tuve la “mala suerte” de ir a alentar a la UCV al “Miguel Grau” del Callao, donde los “rosados” bailaron a los “poetas” y tuvimos que salir literalmente corriendo del estadio. Pero ahora era diferente, ahora si estaba en una barra de verdad, así nomas nadie le hace el “pare” a la Trinchera, y hoy yo estaría dentro.

La “U” no ganaba desde hace un par de fechas y todavía sentía el sinsabor que dejo la eliminación de la Copa Libertadores. Siento más deseos de ir al estadio. Hago una llamada, y todo listo. Iremos con “Calín”, un vecino, amigo de mi viejo, que ya tiene tiempo alentando a la “Crema” desde Norte. Él tiene como 40 años, supongo.

- “Oe apúrate pe, pareces jerma te demoras en alistarte”- me dice Calín cuando salgo de mi casa.
- “Es que no encontraba mi camiseta pe Calín, además, recién son las tres”.
- “No pe “huevón”, la batería se reúne desde antes, o acaso ¿no quieres entrar con la barra?”

Veo a mi hermano, y recuerdo que mi viejo me dijo que lo cuide, así que decido que mejor entremos aparte. Ya adentro nos empataremos con la “Trinchera”. Calín se molesta un poco. “Ya se le pasara” digo dentro de mí, temiendo que crea que nos estamos acobardando. Paramos cualquier combi, todas pasan por “Puruchuco”. El cobrador nos ve, ya sabe a donde vamos y grita: “¡Directo al Monumental! ¡Directo, directo!”. Subimos y la gente nos ve raro, algo asustados. Más por Calín creo yo. Nos vamos al fondo. Son las 4:00 pm.

Ya dentro de la combi empiezo a especular sobre el partido con mi hermano. Calín parece más calmado:

- “Ojala que ahora si ganen esos “huevones”, ya mucha vaina con el cabezón”-dice mi hermano.
- “Falta gol, y sin eso nadie gana pe”- le respondo.
- “Lo que hace falta es darle un “ajustón” a esos payasos, ya no la quieren sudar”- interviene Calín.
- “Si, creo que si”- dice mi hermano.

Nadie más dijo nada. Estamos en Puruchuco, bajamos de la combi. Es hora de caminar hasta el “Templo”. En pleno camino se nos acercan vendedores de camisetas y gorras que nos dicen: “Norte, norte, 7 soles hermanito”. Calín nos dice: “Vamos más haya, por ahí ´tara uno de mis patas que nos dejara a 6 lucas”. Nosotros obedecemos, Calín es el que sabe.

Poco a poco nos acercamos al estadio y este nos recibe imponente. Son las 5:30. Estamos a media hora del partido y no se aparece ningún amigo de Calín. Mi hermano se empieza a impacientar. Calín grita:

- “¡Oe “Petete”!, ven mierda, dame tres entradas”.
- “Habla Calín, ¿Y esos cachorros?”.
- “Ahí pe, renovando la Trinchera”.
- “Veste huevón, sigues cagando chibolos. Tú ya no cambias”.
- “Ya huevón, cállate la boca. Son mis vecinos, los conozco de chibolitos, no hables huevadas”.
- “Ya, ya Calín. ¿Tres pa´ norte no?”.
- “Sí. Oe Alex paga, de ahí te alcanzo”.

Pago las tres entradas. Se que no me las pagara, pero me da igual. Hoy estaré dentro de la Trinchera y la emoción me ciega, aun cuando intente mirar mis bolsillos. “Petete” se aleja a ofrecer entradas a otra “mancha”. Nosotros apuramos el paso. Mi hermano y yo corremos hacia el final de la cola, en eso Calín grita: “Oe idiotas, vengan pa´ acá, no sean sanos pe, acá nos metemos”- nos jala delante de un chiquillo que al verlo no dice nada, solo se hace el huevón.

Ya era hora, por fin entraríamos. Los policías nos revisaron rápido, pareciera que también estaban apurados. Fue diferente a cuando la “U” tuvo que jugar contra Sao Paulo, tal vez prefieren realizar un mejor trabajo cuando están ante la mirada internacional. Pero bueno, eso no importaba, ya era hora. Ya entraríamos. Note que la mirada de Calín cambiaba. Un brillo especial se apoderaba de sus ojos, o de repente solo lo imaginaba. No interesaba, ya veíamos la “cancha”.

Nos quedamos congelados al pisar las tribunas. Calín por el contrario empezó a bajar hasta ubicarse dentro de la barra. Un segundo después, lo seguimos. Hay gente de todas las razas, de todas las clases, de todo lugar. Todos unidos por un sentimiento. Aquí no importa si soy gringo, negro o cholo. Todos somos “cremas”. Todos somos uno, por lo menos por 90 minutos y el tiempo extra que dé el cuarto arbitro.

No veía nada alrededor, no oía nada por los canticos, solo tenía la cancha al frente, y el sonido del bombo retumbando en mi cabeza. Cuando nos estábamos ubicando, todos empezaron a correr hacia un lado. No entendí porque, solo jale a mi hermano y también corrimos. Segundos después estalló una bombarda. Era una señal de que el equipo ya saltaba al verde.

Regreso a mi lugar, sin perder de vista a mi hermano. Empiezo a cantar con la Trinchera. Realmente algo incomparable. En eso una banderola empieza a subir y cubre todo lo que veía. Increíble, “tal vez saldría en la tele” pensaba. La banderola regresa a su lugar, y a lo lejos se escucha el pitazo inicial. Los canticos no paraban, la gente saltaba. Y a los 2 minutos, cuando nadie lo tenia pensado. La primera explosión de júbilo se desato. Gol de la “U”, gol de Piero Alva. ¡A celebrar! La locura se desata y todos empiezan a bajar corriendo por las gradas de la tribuna. Algo que quise experimentar desde pequeño, pero que en la práctica es muy complicado. ¡Que emoción! Mi primer grito de gol desde el corazón de la Trinchera.

Los barristas estaban contentos. La fraternidad en la barra es más notoria desde dentro. Nadie se sorprendió de que estuviéramos ahí, solo teníamos que saltar, cantar, alentar. Que más no queríamos nosotros hacer en ese momento. Calín desapareció, ya no lo veía, pero no me preocupaba. Me sentía en familia. Solo temía a las bombardas. Pero que mas da, la “U” estaba ganando y jugando bien, cualquier riesgo era insignificante.

Siguieron los canticos y el aliento al equipo. Ruidiaz seguía dejando en vergüenza a los defensas rosados. Por su parte Raúl Fernández era un espectador de lujo, “que envidia” decía dentro de mí. “Fito” Espinoza metía miedo con sus centros desde la derecha. Y Rainer Torres se devoraba el mediocampo, que bien se siente ver jugar así a la “crema”. Aunque ya después me di cuenta que al frente estaba un equipo sin alma, pero en ese momento, eso era lo de menos.

Llegamos al minuto 14. Seguimos alentando a morir. Un nuevo centro de Espinoza, el defensa que no llega y ¡Gol de Alva! “No llegamos ni al cuarto de hora y estamos ganando por dos goles” me dice mi hermano. La algarabía se apodera de los barristas. El olor a marihuana se apoderaba del lugar, pero que importaba, la “U” estaba ganando, y por dos goles. Entonces digo: “Que bueno es Alva cuando quiere carajo”. A lo que un barrista me responde:”Así haga mil goles, ese conchadesumadre no se ganara a la Trinchera, esta en falta” En eso me vino a la mente el penal que se fallo en Brasil. Solo sigo alentando, la fiesta continúa.

Transcurren los minutos, acaba el primer tiempo y se escucha un bullicio, se desata un pleito entre dos “manchitas”. Se ve sangre en el rostro de un hombre, y a lo lejos, a un tipo con un cuchillo en la mano. La policía empieza a “meter” palo a cualquiera. Todos corren a un lado. No entiendo nada. Todo estaba tan bien. “¡¿Qué ha pasado?! Me pregunta mi hermano. Yo no tengo palabras para responder. La policía se lleva a algunos. En eso aparece Calín nuevamente a mi lado. Se sobaba la pierna. Le caió palo. Entonces le pregunto:

- “¿Qué fue Calín?”.
- “Esos chibolos de mierda que vienen a joder”.
- “Pero, ¿Por qué? Si estamos ganando ¿Son de barrios diferentes?”.
- “Eso no tiene nada que ver, se han peleado por unas jermas los huevones”

Entonces me pongo a pensar y me pregunto. ¿Una mujer puede separar hasta a los hinchas más acérrimos? ¿Una mujer es más fuerte que el amor hacia la camiseta, hacia el equipo de mis amores? Comprendo que las mujeres son realmente de temer. Si son capaces de hacer pelear a dos “barras bravas” de un mismo equipo. Habrá que pensarlo dos veces antes de hacerles algo.

Mientras crece mi temor a lo que una mujer sea capaz de hacer, y el poder que tiene sobre uno, mi hermano pide dos “panes con pollo” y dos gaseosas. Nuevamente me toca pagar, y se inicia el segundo tiempo. La barra ya esta cantando. Y nuevamente Calín ha desaparecido. Resuena otra bombarda. La algarabía regresa a la barra. Las latas y botellas de cerveza recorren los escalones. El olor a marihuana ya es insoportable, pero que más da. La “U” esta jugando bien y ganando. La gente espera se concrete la goleada.
No puedo creer que estas personas, que parecen tan “normales” por así decirlo, sean tan agresivas en las calles. Ahora que lo pienso, no todos son malas personas. Pero muy rápido me bajaron de mis nubes. Un muchacho me dijo:

-“Oe causa, ya les vamos a ganar en la cancha, ahora toca sacarle la mierda en la calle”.
-“¡Hoy partimos cabezas!”- Dice otro, mientras me enseña un cuchillo.

Yo solo quería alentar a mi equipo, pero no podía ni ver el partido. Ahora no podría ser descortés. Yo era el nuevo ahí. Solo me quedo decirles: “Claro causa, hoy damos vuelta “gansitos” del llauca”. Me miraron algo extrañados y solo rieron. Seguimos con los canticos.

Mi hermano me mira. Le hago un gesto. Él me entiende que todo lo que dije era de compromiso, o algo parecido. Regresamos la vista a la cancha y nuevamente gol de la “U”. Esto nadie se lo esperaba, ni el hincha más creyente. Ni el gordo “Julio”, quien toca el bombo de la Trinchera, lo imaginaba. No presto atención de quien lo hizo, solo hay que celebrarlo. Nuevamente explota la tribuna. La barra baja y los policías empiezan nuevamente con los palazos a diestra y siniestra. Tengo suerte de no estar cerca a un tombo. Y para sorpresa de todos, otro gol de Piero Alva. Quien lo diría, un Hat-Trick del “Zorro”.

“Ahora si, ya no pasa nada, ya ganamos” – dice mi hermano mientras termina su “pan con pollo”. El juego sigue. Seguimos alentando. Jugando nuestro partido aparte contra la “Juventud Rosada” que se encontraba en sur. Durante todo el partido ni me percate de ellos, menos los escuche. Solo los insultamos. Estamos ganando, estamos en nuestro derecho. Corría el minuto 70.

Nuevamente se me acercan otros “patas”, y me dicen:

-“Hey causa, ¿tú eres nuevo no?”.
-“A si, si. Recién tamos viniendo con mi hermano”- respondo.
-“¿Quién los trajo?”.
-“Calín” - interrumpe mi hermano.
-“Creo que lo conozco” – dice otro barrista.
-“Ya chibolos, no hagan huevadas nomás” – y nos pidió una “colaboración” para la Trinchera.

Ahora si estamos más tranquilos. Ya habíamos “pagado” nuestro derecho de piso. Solo nos queda alentar y tratar de ya no conversar con nadie. El partido continua, solo hay un equipo en la cancha. El árbitro añade tres minutos más. Hora de salir. Avanzamos disimuladamente tratando de salir. Y ya eran las 8:00 pm.

No puedo salir de la barra. No hay por donde. Suena el pitazo final. Que más da, nuevamente salto y canto con la barra. Ganamos, gustamos y goleamos. Algo muy difícil de ver en la “U” últimamente. La cancha esta vacía y sur también.

Una “mancha” nos llama. Son los muchachos que nos hablaron al principio, el que tenía un cuchillo. “Vengan carajo” – grita uno de ellos. Nosotros obedecemos. “Corran, corran, los “gansos” se escapan”. Emprendemos carrera. Ya estamos afuera y nos empatamos con otros grupos de barristas. Todos se dirigen a la zona sur del estadio. Por mi parte jalo a mi hermano, nos confundimos entre la multitud y corremos, pero hacia la carretera. Ya es hora de volver a casa.

Llegamos al paradero. Los buses no quieren parar, aun sienten temor por los barristas y lo que puedan hacer. Recuerdo el incidente de ese tal “Bolón”. Me pongo la casaca y le digo a mi hermano que haga lo mismo. Caminamos unas cuantas cuadras y por fin una combi se detiene. Nos vamos al fondo, que suerte, hay asientos vacios.

-“¿Oe y Calín?” – me pregunta mi hermano.
-“Ese huevón. No te preocupes, conoce el camino. Ya lo veremos en el barrio”.

Doy un respiro de cansancio. Fue una tarde muy movida en cierto modo. Solo quiero llegar a mi casa para ver que tarea hay para mañana. Mi día como “barra brava” llego a su fin. Nuevamente a ser el “aplicado” joven universitario de siempre, o por lo menos tratar de serlo. Ahora solo pienso en entrar a internet, esperar que “Fano” me pregunte ¿que hay para mañana? Y tratar de acabar rápido la tarea, para mañana intentar llegar temprano. Aunque lo dudo. Ya entrare en el receso.

jueves, 24 de junio de 2010

INVERSIONISTAS APUESTAN POR EL CONO ESTE

EL CRECIMIENTO COMERCIAL AVANZA POR LA CARRETERA CENTRAL


¿Quién no ha pasado un día de campo o un paseo familiar en Chosica o Chaclacayo? Y al transitar por la Carretera Central ¿Se percataron si existía algún Centro comercial o un supermercado, por lo menos? ¿Verdad que no? Siempre se habla sobre Centros Recreativos o Parques de esparcimiento como las mayores atracciones que nos ofrece esta zona de la capital. Pero en los últimos años esto ha ido cambiando, las zonas comerciales han empezado a crecer y los inversionistas apuestan cada vez mas por este nuevo mercado, y quien no dice que en un corto periodo el Cono Este deje el tono verde de sus campos por el “verde” del dinero.

Según economistas y experimentados asesores de marketing, esta zona de la capital, comprendida por: Ate, El Agustino, San Juan de Lurigancho, Lurigancho, San Luís, Santa Anita, La Molina, Chaclacayo, Chosica; ha desarrollado últimamente un progreso económico considerable, provocando en sus habitantes, conformado por aproximadamente 1 millón 730 mil personas, el deseo de gastar mas dinero a cambio de una mejor calidad de servicio, y por que no, a cambio de sentirse “superados”.

Por tal motivo es que algunos “vecinos” dejaron de comprar en el mercado del barrio para irse de “shopping” a los Centros comerciales o Supermercados que se encontraban solo en el Centro de la capital, así tuvieran que recorrer muchos kilómetros para cumplir con su deseo. Este fue un antecedente importante para los inversionistas a la hora de tomar decisiones en torno a incrementar su mercado en el Cono Este.


EMPIEZA A CRECER LA “PLAZA”
La primera gran empresa en promocionarse y establecerse en los alrededores de la Carretera Central fue Plaza Vea, que tras un largo estudio de mercado decidió asumir los riesgos de ingresar a una zona por la cual nadie se había interesado en captar. El primer local que abrió se ubica en el Ovalo de Santa Anita, el que sirvió como “conejillo de indias” para evaluar la posibilidad de seguir invirtiendo a lo largo de toda la carretera, en los distritos contiguos.

El éxito del supermercado fue tal que en menos de un año se han abierto tres nuevos locales, ubicados en Ceres, Santa Clara y Chosica. Con la apertura de estos nuevos locales llegaron a la zona otras empresas hasta el momento “desconocidas” para los pobladores, por ejemplo: McDonalds, Bembos y Chinatown, captando clientes inmediatamente.

Otro gran inversionista que ha apostado por abrir sus tiendas en Santa Anita es Makro, la cadena supermayorista encargada de proveer a hoteles, restaurantes, clubes y comerciantes. La visión de Makro ha sido una de las mejores planificadas y más inteligentes, ya que el Cono Este se caracteriza por el gran número de comerciantes que tiene y que de seguro se volverá una clientela fiel a futuro.


Tras el inminente éxito de Plaza Vea, no tardó en aparecerle un oponente que buscaría captar la atención de los pobladores, Metro abrió un local en el paradero Puruchuco en Vitarte aproximadamente en el kilómetro 4 de la Carretera Central. Esta tienda también esta dirigida a los pobladores de Chaclacayo, Chosica, Ñaña y Huaycan. Según Juan Manuel Parada, Gerente General del Grupo de Supermercados Wong, la principal misión es ofrecer productos de calidad al precio mas bajo dentro de un moderno local, en el cual toda la familia podrá venir a hacer sus compras con toda comodidad y seguridad.

EL SUEÑO DE UN CENTRO COMERCIAL SE HACE REAL
El proyecto mas importante en este momento es la construcción del nuevo Real Plaza de Santa Clara, a cargo de la inversión del Grupo Interbank. Este Mall se ubicara en el cruce de las avenidas Nicolás Ayllón y La Estrella en Ate. Contara con seis salas de Cineplanet, Bembos y otros operadores especializados en este rubro. Por el momento siguen los trabajos de construcción y “su inauguración esta programada para julio de este año”, manifestó Rafael Dasso, Gerente General del Real Plaza.

El último proyecto presentado para el crecimiento de las zonas comerciales en el Cono Este es el de Fashion Center, la empresa que opera en Larcomar. Los trabajos ya se están llevando a cabo en la cuadra 23 del jirón Áncash en El Agustino. “El monto invertido para este proyecto es de US$ 13 millones y por el momento aun no cuenta con nombre, este se estará presentando, a más tardar, en los próximos dos meses” afirmó Antonio Rodríguez, Gerente General de la empresa. Este local convocará principalmente a los pobladores de El Agustino y San Juan de Lurigancho.

Como se dijo en un principio los inversionistas están viendo con buenos ojos el mercado ubicado en el Cono Este, y se espera un mayor crecimiento aun. Por ahora la respuesta de los pobladores es la mejor, ya se acostumbraron a concurrir a estos lugares y van llenando las arcas de las empresas. Que no nos sorprenda que en un periodo corto nuevas corporaciones comerciales se interesen por abrir sus locales en torno a estas zonas, como se dijo y se titula este reportaje: “El crecimiento comercial avanza por la Carretera Central” y no se sabe cuando parará, por el bien de los pobladores y el desarrollo de la zona aun no se debe “pisar freno”.